Teoría de la Simple Exposición


Cuentan que en 1967 un desconocido vestido con un saco negro comenzó a asistir a las clases del profesor Getzinger en la Universidad de Oregon. El título de la asignatura era Speech 113- basic persuasion y el extraño acudió durante dos meses sentándose en una de las últimas mesas y no cruzando palabra con nadie. Getzinger afirmó que la actitud de los 20 estudiantes hacia el desconocido pasó de la hostilidad a la curiosidad, y finalmente hacia la simpatía.

Las actitudes se pueden formar por mera exposición a un estímulo. La repetición hace que adquiramos una actitud positiva hacia el estímulo que se repite. Cuanto mayor es la repetición, más positiva es la actitud. Los efectos parecen crecer en base a una función logarítmica, por lo que las diferencias en el cambio de actitud son más evidentes cuando hablamos de estímulos desconocidos o poco conocidos. El efecto es prácticamente nulo en objetos familiares.

Zajonc (1968) describe un experimento en el que expuso a voluntarios a varias palabras inventadas. Se expuso los sujetos a las palabras en diferentes frecuencias (2, 5, 10, 20) Los sujetos expuestos adquirían actitudes más positivas hacia las palabras que se repetían más.

Bornstein (1989) realizó un meta-análisis de 208 trabajos disponibles con respecto al efecto de mera exposición y obtuvo las siguientes conclusiones sobre él:
  • Cuanto más cortas son las exposiciones, mejor funciona el efecto.
  • Cuanto más complejo es el estímulo, mejor funciona.
  • Dejar pasar un tiempo desde la exposición antes de medir la actitud tiende a incrementar el efecto.
  • En general, cuanto mayor el número de exposiciones, más positiva es la actitud.
  • La mera exposición típicamente alcanza su mayor efecto con unas 20 exposiciones. La repetición de estímulos familiares apenas tiene efecto sobre las actitudes. En algunos casos, puede darse un efecto hastío y hacer que cada nueva exposición tienda a volver más negativa la actitud.

Se ha visto (Zajonc, 2001) que la mera exposición puede ser una vía por la que funcione la persuasión subliminal, ya que el efecto de la simple exposición ha sido demostrado también con estímulos subliminales. Estos estudios confirman que para que se produzca el efecto de la mera exposición no es necesario que participe ningún proceso cognitivo.

Posible Explicación

Se ha demostrado que la exposición repetida a un estímulo produce un efecto denominado fluidez perceptual (perceptual fluency), es decir, que el estímulo se vuelve más fácil de percibir a medida que es percibido una y otra vez. También se ha demostrado que la fluidez perceptual facilita el afecto positivo.

Se podría explicar el efecto de mera exposición considerando que cada vez que nos exponemos a un estímulo nos resulta más fácil percibirlo/reconocerlo de nuevo. Esa facilidad de reconocimiento, en ausencia de estímulo negativo asociado, es suficiente para desarrollar una actitud positiva hacia él.

Referencias:


  • Bornstein, R.F. (1989) Exposure and affect: overview and meta-analysis of research, 1968–1987. Psychological Bulletin, 106, 265–289.
  • Wikipedia (2013): Mere exposure effect.
  • Zajonc, Robert B. (1968): Attitudinal effects of mere exposure. Journal of Personality and Social Psychology. Volume 9, no.2, part 2.
  • Zajonc, Robert B. (2001): Mere Exposure: A Gateway to the Subliminal. Current Directions in Psychological Science, Vol.10, N.6.


Sobre las actitudes.